El cinismo totalitario anti-polaco de la Unión Europea

La deriva totalitaria de la UE es evidente, se consolida y acelera. Sólo Polonia y Hungría le plantan cara y luchan por su libertad. La UE impone a sus esclavos, y España es uno de los predilectos, sus mandatos dictatoriales. Sus quejas contra polacos y húngaros lo demuestran. Si tan preocupada está por sostener la pureza de la democracia, que venga a España y vea dónde quedó la separación de poderes hace ya décadas.

Compartir

La Comisión Europea ha hablado y ha dicho en voz demasiado alta que “La ley polaca del Tribunal Supremo es incompatible con el Derecho de la Unión Europea y no conforme con ello ha dando un paso más al llevar a Polonia de nuevo ante la “justicia europea”. Bruselas acusa a Varsovia de “socavar el principio de la independencia del poder judicial, incluida la inamovilidad de los jueces” con su reforma del Tribunal Supremo y a urgido a los jueces comunitarios a que actúen para detener “la deriva autoritaria” polaca.

“La aplicación del régimen de jubilación de los jueces del Tribunal Supremo de Polonia se está acelerando y está creando un riesgo de perjuicio grave e irreparable, dice Bruselas, y solicita que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea imponga “medidas cautelares por las que se restablezca la situación del Tribunal Supremo de Polonia anterior al 3 de abril de 2018, fecha en que se adoptaron las nuevas normas” ahora  impugnadas. Y tal es su frenesí, que urge también a la Corte europea a que aplique un “procedimiento acelerado (…) a fin de obtener una sentencia firme lo antes posible”.

Mateus Morawiecki

Por el contrario, para Mateus Morawiecki, mandatario polaco y líder del PiS, sustentado por la mayoría de los votantes “Cada país tiene derecho a establecer su propio sistema legal en línea con sus tradiciones”, en referencia a la entrada en vigor de la nueva normativa polaca que permitió al gobierno de Morawiecki  sustituir al 40 por ciento de los jueces del Tribunal Supremo. Para el presidente polaco, que goza de mayoría absoluta, “los parlamentos nacionales son la voz de la soberanía y la sangre viviente de la democracia”; ¿y no es verdad?.

Como en el caso húngaro, la UE demuestra una vez más sus cinismo totalitario, porque el problema no es el sistema legal de dichos países, sino que ambos luchan por mantener su soberanía, independencia, dignidad, idiosincrasia y tradiciones que la UE quiere hacer desaparecer.

Dice la UE que la separación de los poderes  –legislativo, ejecutivo y judicial- es una premisa indispensable de la democracia y de la carta fundacional de la Unión. Pues bien, que vengan a España y vean cómo hace ya mucho Alfonso Guerra, o sea, el PSOE, asesinó a Montesquieu, lo anunció públicamente y… todo el mundo miró para otro lado e incluso lo festejó, incluido el PP… y así nos va. Que vengan y vean dónde quedó la democrática separación de poderes, cómo en España todo está politizado de raíz,  especialmente el sistema judicial, y nadie hace nada para cambiarlo, tampoco la UE, a pesar de que esa politización significa falta de democracia, corrupción, totalitarismo, indefensión, partitocracia. En España la separación de poderes no existe desde hace décadas. ¿Cuál es entonces la diferencia con Polonia y Hungría? ¿Por qué a España no se le piden reformas o se le ameneza con medidas extraordinarias y de urgencia? Porque aquí tragamos con todo lo que viene de la UE, porque aquí hemos vendido nuestra dignidad, soberanía, independencia y tradiciones por un plato de lentejas, y polacos y húngaros, no.

¿No es la democracia el gobierno de las mayorías, como dice Morawiecki? ¿No deberían ser esas mayorías la expresión del pueblo? ¿O es que lo de la democracia es una mentira más de las muchas que la UE esgrime para someternos?

Los “demócratas”, como siempre, aventan las protestas de cuatro gatos en las calles de Varsovia en contra de la reforma legal, dando a los gritones de siempre más crédito que a las urnas cuando… les interesa, claro. ¿Pero dónde debe expresarse la opinión ciudadana, en las calles o en las urnas?

Que vengan a España y verán lo que es autoritarismo, totalitarismo, partitocracia, corrupción judicial, política y mediática, vulneración sistemática de la Constitución desde todas las instituciones, secesionismo dictatorial, un gobierno que no quiere pasar por las urnas hasta que no crea que le conviene y un largo etcétera de tropelías “democráticas” que nos están llevando a un callejón sin salida o… cuya única salida será la de siempre, es decir, la de las tortas, entre otras cosas porque la tan democrática UE no sólo no hace por evitarlo, sino que lo alienta.

La UE se ha vuelto una trampa mortal. A cambio de cuatro euros se ha hecho con el poder y gobierna autoritariamente, totalitariamente, dictatorialmente a todos sus miembros, dispuesta a someter por las buenas o por las malas al que ose salirse de la foto, del guión. Eso es lo único que hay contra Polonia y Hungría que no están dispuestas a someterse.

 

Compartir

Deja un comentario

Su dirección de correo nunca será publicada. Si la indica, podremos contestarle en privado en caso de considerarlo oportuno.*